Las palabras que dijimos
las evoluciones consecuentes y necesarias a ese decir.
En un cabaret la materia es el testigo de un matrimonio.
Salvo que el cabaret no es un cabaret
nosotros no somos putas
y el tiempo no gime.
La persona que digo haber sido,
la distancia precisa del suelo a los ojos,
la condición indelegable de vértice,
me busca a tientas en la noche sin luz.
Sobre un piso lleno de inexplicables charcos de agua,
está en pantuflas que le quedan ligeramente chicas.
La casa es pequeña. Está llena de gatos que saben mi nombre.
No debería tardar en encontrarme.
viernes, 5 de marzo de 2010
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