Transcurre en el subterráneo
o en el sótano del Teatro Argentino,
pero en vez de ladrillos
hay palabras por todas partes.
Palabras que atrasan o adelantan,
palabras un número más chico,
la palabra "lombriz" cuando te olvidaste la carnada,
por ejemplo.
La palabra "opresión" entrando como una vedette
a un poema que es como el ring de boxeo
de un club chico de barrio pobre,
cuando ya se fueron todos.
Creo que el nombre que me designa es un adverbio
cuyo significado varía
porque tiene uno preciso para cada hora.
El camino a la cumbre está regado de los cráneos
de personas llegadas hasta aquí
siguiendo falaces itinerarios a la farmacia
revelados por perversos desconocidos sin ética.
La verdad está emboscada por ahí,
se deja suponer comiéndose los cimientos.
La gente devora vivos a los pájaros ciegos,
tal vez.
Alguien debería decir cosas así,
ayudan en la alta noche.
viernes, 5 de marzo de 2010
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