viernes, 4 de septiembre de 2009

Suponemos que el mundo tiene forma de mundo
porque aterraría descubrirlo plano,
y esa respuesta no nos gusta
cuando inquirimos la causa de nuestro reptar continuo.

El mundo se contiene a sí mismo
porque es una imagen burda de la palabra.
Es la traducción a cosa de un verbo insignificante.

El mundo está ahí para que los niños te ofrezcan la mano.

La mano del niño es otro nombre del mundo,
y crees que que te muestra la orquesta universal a tu servicio,
y crees que por eso sonríe.

Pero la sonrisa es otra trampa
del niño para atraerte a su universo plano
y arrancarte del tuyo para siempre,
mientras juega a ser el reflejo de Narciso.

O acaso el niño eres tú
tratando de romper tu cárcel que sonríe.

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