Nos encantaría poder conformarnos
con la certeza del infierno que te espera.
Dios guarda para tu almita nimia
los perros más feroces para comerle la cara
las masas más pesadas para aplastarle los dedos;
sabemos que en el infierno tu alma
se las verá con sierras oxidadas;
sabemos que Dios guarda toda su mucha ira
en la pica donde tu almita conocerá el empalamiento,
y que Sus incontables cuervos
se sacarán de los picos y las garras
uno al otro pedazos de los ojos de tu alma.
Nos encantaría, no obstante,
en en nosotros más fuerte
el deseo de ahorcar tu cuerpo en la Plaza de Mayo.
sábado, 22 de agosto de 2009
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